TOKYO DAWN RECORDS
THE BOOGIE AND THE HEART
Texto_ Javier Carretero
Me sumerjo en la burbuja del tiempo hasta rememorar el verano de 2010 y cómo aquel año llegó a mi iPod Classic, casi por casualidad, un recopilatorio que captó mi atención por exponer un diseño gráfico que era una auténtica locura mágica, remendada de colorido y formas. Era algo totalmente ajeno a lo que suelen ser en líneas generales las portadas de los álbumes, haciendo honor como pocos a eso que se suele definir como ‘cover art’. El recopilatorio contenía un híbrido musical llamado “Tokyo Dawn Records – The Boogie“. Tras este a priori exótico nombre y después de haber echado un vistazo a un elenco prácticamente desconocido para mí -en el que se incluía curiosamente el tema “Siente mi Funk” de los Chacho Brodas-, me rondaba la idea de que tras él se hallara un sello regido por mecenas japoneses motivados por la necesidad de colmar sus estimulaciones hedonistas; quedándome magnetizado por la fantástica selección de música que abarcaba una polivalencia de géneros dispares -electro, funk, lounge, new jack swing, nujazz… -, pero con un punto de unión claro: la calidad “5 jotas” musicalmente hablando.
Rebusqué como loco todo tipo de referencias acerca del sello, ávido de inyectarme notas musicales en el hemisferio derecho de mi cerebro, el encargado de juzgar la calidad de la música y por cierto cada vez más maltratado, para averiguar que tenían más bien poco que ver con el Imperio del Sol Naciente y que el centro neurálgico de esta epopeya lo encontrábamos en Frankfurt, Alemania. Toda vez examinado el catalogo minuciosamente y siendo ya fiel seguidor de su itinerario y a sus cumplidas entregas, encontré el símil comparativo de que viene a ser un poco el reflejo de lo que el sello Stones Throw es en América… Claro que a la europea, siendo paralelos los patrones que dictan un sonido igual de innovador pero eligiendo el dinamismo y la vanguardia en contraposición a la pureza y la psicodelia auditiva que imperan en el sello angelino.
Aparte de esos benditos recopilatorios que bautizan como “The Boogie” o “The Heart”, encontramos el cosmopolitismo de integrantes del sello como Opolopo (la consecuencia de llevar al funk la ciencia ficción), Amalia (que sólo por su estética ya merece un hueco en la Tate Modern, pero que además con su música reinventa el denostado new jack swing, estilo que tiranizó la música negra y no tan negra a finales de los 80 y principios de los 90), Swede:Art (o lo que es lo mismo: algo tan fresco y voladizo como una sesión de surf en el Algarve), Colonel Red (si no te suena el nombre te sonarán los músicos con los que ha colaborado: Earth, Wind & Fire, Anita Baker, Teddy Pendragrass… ), el danés Vindahl [video] (quien lleva a el neo soul a un nuevo estadio galáctico, ocasionando la percepción de que si fuera norteamericano, la Biblia Pitchfork le diera su bendición y cualquier estrella del mainstream le hiciera un guiño, estaríamos hablando de una nueva panacea, de alguien capaz de reinventar un género) y Blaktroniks (o la insurrección aplicada a la música en una espiral de minimalismo electro, dubstep, funk y estilo a libre denominación por el consumidor). ¿Se imaginan a un padre familia cerca de la cincuentena que de pronto se erige como novel en esto del rap? Pues ese es Stan Smith [video]… Quien nos sirve para atestiguar cómo tiene que ser un sello con una línea de edición diáfana y un selecto criterio.
Estamos ante un label que sin lugar a dudas ha nacido para mimar la música y mimarnos por consiguiente a nosotros como oyentes, y es que ya lo dijo Juan Solo: “No necesito más: música y cariño“. Tokyo Dawn Records lleva la música a lugares donde otros sellos, por sus compromisos de mercado, no pueden traspasar, viviendo en el autoexilio perpetuo para conseguir su fin, el orbitar alrededor del magnetismo de la melodía que surge de la quimera, concibiendo una realidad musical paralela más subjetiva y que a veces acompaña a la tangible. Y eso es tan digno de agradecer como elogiable es el sacrificar cualquier perspectiva comercial haciendo claudicar el lujo más regio ante carteras sencillas. Caramelo para tus endorfinas.
Tenéis toda la info sobre Tokyo Dawn Records www.tokyodawn.net








