SKRILLEX

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METAL STEP

Texto_ Pablo Vinuesa

El dubstep, aquella cosa oscura e hipnótica, urbana y aislacionista, de la que se empezó a hablar básicamente por culpa de Burial, parece ya tan arraigado en la cultura electrónica que pronto empezaremos a escuchar remezclas de Julio Iglesias con bruma por doquier y locas melodías cabalgando sobre beats disparatados. A estas alturas es habitual escuchar este estilo en sesiones ‘normales’ e incluso nos estamos acostumbrando a los festivales específicos, como el que trajo a Foreign Beggars y Son of Kick a Sevilla, o el aniversario de la barcelonesa Razzmatazz con ‘los tres Jaimes’, Jamie xx, James Blake y Jamie Woon.

Uno de los artistas que más ruido (y lo de ruido no es baladí) está haciendo últimamente es Skrillex, un chaval californiano de 23 añitos que está demostrando una capacidad para facturar temazos poco menos que asombrosa. Con cuatro EPs en su cartera, más un reguero de remezclas que alcanza cotas de mainstream tales como a Lady Gaga, Bruno Mars, Snoop Dogg o LaRoux, y hasta colaboraciones chándal-metal con Korn, se ha convertido en punta de lanza del macarreo sónico.

Sin embargo, no hablamos de un chaval que se puso hace dos días delante de un Mac para hacerles la vida imposible a los vecinos de sus padres Ableton Live mediante, no. Sonny Moore, que así le llaman sus abuelos, ya contaba con una carrera como cantante emocoreta al frente de From First To Last, que llegaron a editar dos discos con Epitaph, en 2004 y 2006. Tras la disolución de la banda, Moore se dedicó durante una época a cultivar su carrera en solitario, pero la abandonó pronto para darle a tope al ruidaco digital. En 2008 ya empezamos a conocerle como Skrillex.

Su primer maxi fue “My Name Is Skrillex”, auto-editado dos años después. Avanzaba los rasgos básicos de su sonido, es decir, la mezcla de géneros en busca del temazo. “Scary Monsters and Nice Sprites”, editado poco después por Mau5trap Recordings (el sello de Deadmau5), ya puso los cojones encima de la mesa con tres auténticas brutalidades del calibre de “Kill Everybody”, “Rock N’Roll (Will Take You to The Mountain)” y el tema homónimo, todas capaces de reventar una pista de baile. Ya en  2011 y de la mano de Big Beat/Atlantic, llegarían “More Monsters and Sprites”, con remezclas de “Scary Monsters and Nice Sprites” y otros dos pepinos básicos en su corta discografía, “First of The Year (Equinox)” [video] y “Ruffneck (Flex)”, y el muy reciente “Bangarang”, donde destacan la misma “Bangarang” y “Kyoto”, ambas con la presencia vocal de Sirah.

El chaval, sin lugar a dudas, está imparable. No sólo casi todo lo que edita es un artefacto perfecto para el zapatilleo cafre, sino que en sus temas hay bastante más música de lo que puede parecer a primera instancia. Muy alejado de los tracks monocordes y progresivos, Skrillex es capaz de hacer girar por completo sus canciones hasta cuatro o cinco veces en pocos minutos, asumiendo sin rubor y con pericia influencias que van desde Nine Inch Nails y Prodigy a Aphex Twin y Squarepusher, pasando por los aromas parisinos de Daft Punk y Justice, y fagocitando por el camino las expresiones más gamberras del dubstep londinense.

Sabe ser atronador (¿llamamos a esto metal step, por lo menos?), melódico (se respira IDM bonita y clásica aquí y allá, además de los estribillacos) y cuando los filtros se disparan, aquello parece como si unas ondas de radio de los Decepticons le hubieran puteado la mezcla. Cuidadoso, hiperactivo y más bruto que un arado, Skrillex es, en estos momentos, ni más ni menos que el puto amo.

Más info en www.skrillex.com

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