R&BNCION VOLUMEN I

The Weekend

Imagen de The Weeknd, “House of Balloons” (archivo The Weeknd)

FRANK OCEAN Y THE WEEKND

Texto_ Javier Carretero

EL NUEVO R&B

Ese R&B edulcorado, cómodo, de historias irreales y que últimamente daba cabezazos sin rumbo, buscando un estilo al que arrimarse para sacarle frescura y dólares (eurodance, synthpop…), ha ido degradando y mermando al estilo, hasta llevarle a una encrucijada que camina sobre una línea entre el esperpento y lo cómico. Los ejemplos los encontramos por doquier, en todos los últimos discos del género. Desde casos como los de Rihanna, Black Eyed Peas o Jamie Foxx, hasta valores seguros del hip-hop de calidad, como Lupe Fiasco, que tuvo que ceder a la presión de su discográfica para poder, por fin, liberar su disco, dos años secuestrado por esta. Pero mientras el R&B establecido dormía en la autocomplacencia, como una vieja diva que cree que en su mansión rodeada de lujos el tiempo por ella no ha pasado, se cuela su hermano malo trayendo consigo frescura, problemas y despidiendo de una patada lo políticamente correcto. Tenemos ante nosotros un R&B que deja las zonas VIPs de los mejores clubes para sentirse cómodo en el callejón detrás de estos. Allí a la luz trémula, y escuchando los graves que no oprimen las paredes. Con el alma soul (por supuesto), la personalidad indie y el semblante dubstep. Con vosotros, la epifanía del R&B indie.

FRANK OCEAN

Mientras el mainstream de la música urban experimentaba con nuevos híbridos monstruosos, las placas tectónicas del estilo se iban alineando para provocar el terremoto, que emitió su primera embestida el 18 de febrero del pasado año. Su nombre: Frank Ocean; su carta de presentación: “Nostalgia, Ultra”. Frank, de tan sólo 24 años de edad, es originario de Nueva Orleans. Víctima del huracán Katrina, y convencido de su talento y ambición por dedicarse a la música, decidió emigrar a California. Allí conoció al  genial productor Tricky Stewart (siempre obviando su ampulosa comercialidad: “Umbrella”, “Single Ladies”… ), y mientras Ocean se encargaba de crear canciones para otros artistas (Brandy, John Legend… ), el productor se movía por las discográficas buscándole un contrato, convencido de la potencialidad y el talento del joven sureño. El contrato, cómo no, fue firmado con una potentísima Def Jam, hoy por hoy adalid referencial de la música negra. Pero Def Jam, una discográfica a la que precisamente lo que ha hecho grande en el sector cuando estaba ya en fase terminal ha sido su capacidad inagotable de descubrir y generar jóvenes talentos, cometió un error impropio de su prestigio, demostrando un pasotismo que hizo a Frank unirse, como protesta, a los integrantes del colectivo Odd Future Wolf Gang Kill Them All (OFWGKTA), siendo de este su cara más sofisticada. La crew de gamberros nihilistas donde destacan Tyler, The Creator o Mellowhype, entre otros, siempre se muestra dispuesta a escandalizar; en una comparación cinéfila serían los “Malditos Bastardos” de la música, con su sonido tétrico y unas ganas “locas” de divertirse. Ocean empezó a trabajar a espaldas de su sello, y el 18 de febrero tomó la siguiente determinación: colgar de manera gratuita en su Tumblr lo que tendría que haber sido su primer trabajo en solitario, el excelente “Nostalgia, Ultra”, acompañado de una entrada en Twitter que decía: “Yo hice esto. No ISLAND DEF JAM. Por eso no veis ningún logo en la portada que YO HICE. Supongo que es mi culpa por confiar en el imbécil de mi abogado y haber firmado mi carrera con un sello fallido. Que le den a Def Jam y a cualquier compañía que firma a un chico con sueños y talento sin intención de apoyarle. Que les den”. Y así, nos regaló un disco que cambiaba la forma en la que estábamos acostumbrados a escuchar el R&B, y haciendo presagiar que el género tomaba un algoritmo distinto. Con una lírica surrealista y cuidada, además de una producción con una propuesta de consumo delicatessen. En el disco podríamos encontrar samples de MGMT, Coldplay, Mr.Hudson o Eagles, y de entre toda esa gama de influencias, donde las convierte hasta llevarlas a su terreno, brota el temazo inapelable “Novocane” [vídeo].

Frank Ocean

Imagen de Frank Ocean, “Nostalgia, Ultra” (archivo Frank Ocean)

Y después de este monumento a unos principios musicales y una lluvia de criticas positivas, acompañada de múltiples reconocimientos (apareciendo en las listas de mejores álbumes del año de medios especializados como Rolling Stone, Complex o Time, nominación a los Premios Grammy y colaboración en el álbum “Watch the Trone” del tándem Jay- Z y Kanye West), es entonces cuando Def Jam decide editar “Nostalgia, Ultra” en versión EP (al final no editado puesto que, después del tiempo pasado, no le encuentran mucho sentido comercial) y, ahora sí, apostar de verdad por Frank Ocean. No les quedaba otra, de todas formas, por la aclamación popular. Y para acabar, un vestigio inequívoco de estar ante un artista con personalidad auténtica: cuando el mismísimo Kanye West se ofreció para colaborar en su disco de debut, Frank declinó la oferta con la misma elegancia y autenticidad que atesora su música: “Todos quieren trabajar con él, pero esto quiero hacerlo por mí mismo”. Simply Amazing.

THE WEEKND

De nombre verdadero Aabel Tesfaye, nació en Toronto hace 21 años, creciendo en esa misma ciudad y convirtiéndose en estrella para el mundo desde el mismo momento en que filtra su primera mixtape como The Weeknd, “House of Balloons”. Producida por la dupla Illangelo y Doc MacKinney, generó mucha expectación mediática y una pregunta tan meridiana como la de “pero, ¿quién coño se esconde tras esta obra de arte?”. Mientras el mundo se afanaba en la conjetura y la rumorología, el fantasma (The Weeknd) anunciaba que habría dos trabajos más, que formarían una trilogía junto a la ya editada “House of Balloons”. Sí, una trilogía y en menos de un año: “House of Balloons” (21 de marzo), “Thursday” (18 de agosto) y “Echoes of Silence” (21 de diciembre). Disipó los rumores haciendo sus primeras apariciones públicas, dejando claro que sobre su mesa no había ninguna propuesta de una multinacional y que, de hecho, no le interesaban lo más mínimo. Eso no fue obstáculo a la hora de encontrar al padrino idóneo para su carrera, su estilo y su personalidad, Drake, y con el valor añadido de ser oriundo de Toronto como él. Cabe destacar que estos artistas forman una pareja de retroalimentación artística conjunta, que hace que cada paso que dan ambos sea para subir otro escalón cualitativo. Y ya si, después de los antecedentes, viene el material que tanto ha dado y dará que hablar.

The Weeknd

Imagen de The Weeknd, “House of Balloons” (archivo The Weeknd)

¿Es tan diferente el sonido de The Weeknd al resto? Definitivamente sí. Es verdad que a priori utiliza un formula, ya explotada por otros artistas como Jamie Woon, de R&B y dubstep, pero el proyecto The Weeknd es demasiado complejo, una verdadera escala cromática llena de un sinfín de matices. Su atmósfera es tortuosa y nos evoca una sensación de peligro que parece conseguir un “efecto espejo” de nuestras propias emociones. Escuchar a The Weeknd es escuchar a nuestro YO más oscuro e instintivo. Con un sonido autóctono, minimalista, vanguardista, exquisito y de una compactación tal que cuando se adentra en múltiples territorios no inquieta que la obra pierda coherencia. Sobre este sonido único (por más influencias que se busquen: el citado Jamie Woon, Jamie xx, el propio Drake… ), como podemos comprobar en temas como “The Knowing” [vídeo], The Weeknd se delata con un discurso arriesgado y de libre exposición de sus complejos sentimentales. Letras afiladas y sinceras, que relatan noches de excesos y pasiones sórdidas, pero desde un punto en el que se aleja de envolverlo de glamour para arrastrarlo por la paranoia y el sentimiento de culpabilidad; un exceso sin sentido y sin contenido, autodestructivo. Sus canciones reflejan una indudable sensualidad propia del R&B (no olvidemos que esto lo sigue siendo) pero cargado de un trasfondo dramático, con una vulnerabilidad que hace al oyente empatizar con el mensaje instantáneamente, más allá de la magnífica propuesta sonora, que además nos hace dogmáticos devotos. Él nos revela sus exorcismos interiores; esos que todos tenemos y sacamos, y que Abel Tesfaye nos cede, impresos sobre una película sonora caleidoscópica.

Su siguiente paso era enfrentarse con “Thursday” y “Echoes of Silence”, al reto y por consiguiente al vértigo mediático de mantener las expectativas que género su primer retoño. The Weeknd no se amilanó y, fiel a su estilo, superó estos con el mismo patrón sonoro y un goteo de temas que sorprendían uno tras otro. Después de haber obtenido la unanimidad de la crítica especializada, colándose su trilogía entre los mejores discos del año (Pitchforkmedia, The Guardian, Fact Magazine, Playgroundmag aquí en España… ) y demostrando que sin un presupuesto multimillonario ni una maquinaria voraz de promoción, el señor Abel Tesfaye se bate sin complejos con las demás producciones del año, saliendo además airoso. Porque The Weeknd es tensión, pasos de tacones noctámbulos, la idiosincrasia de los after, el maquillaje corrido, orgías, coca y codeína. Pero también es soledad, la dualidad sobre la fama de espíritu libre y a la vez esclavo de las resacas del día siguiente. Pero atención, porque todo este conglomerado que encierra el personaje y su extensión sonora se resume en que esta trilogía de edición gratuita ya ha cambiado la historia de la música reciente. En una época en la que cada vez más estamos acostumbrados a que nos mientan, condenamos la impostura dando la bienvenida al R&B de un tipo natural, y tiramos por la borda el R&B de celebrities, condenando al ostracismo al Botox y alabando las marcas de expresión. ¿Podrá The Weeknd mantener el nivel o incluso superarlo en sus próximas aventuras, estas ya sí al amparo de una discográfica? Si dejan a The Weeknd ser The Weeknd, creo que la pregunta se responde por sí misma.

The Weeknd
Imagen de The Weeknd, “House of Balloons” (archivo The Weeknd)

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