ORTHODOX
ELEFANTES CARTAGINESES
Si hubiese que elegir una banda a nivel nacional, sin ninguna duda sería el trío sevillano. Con cada uno de sus discos han sabido evolucionar, mostrando sin tapujos que el folklore y la tierra donde uno vive no están reñidos con el metal y la originalidad. Nos encontramos con Orthodox por el lanzamiento de su nuevo álbum, “Baal” (Alone Records, 2011), el cuarto en su discografía.
Texto_ Pedro Román Simón
Foto_ Cristo Ramírez
Al escuchar el disco da la impresión de que habéis buscado un sonido más grave y contundente que encaja mejor con la inmediatez de muchos temas. ¿Es algo que buscabais en este trabajo o simplemente surgió durante el proceso creativo? No creo que el sonido de “Baal” sea más grave ni contundente que en “Gran Poder”. Es nuestro sonido habitual cuando tocamos con el formato clásico de trío.
Vuestro anterior 7”, “Matse Avatar”, ya anticipaba cierto retorno a los sonidos primigenios del grupo y en “Baal” se hace más patente que nunca. ¿Lo veis como una mezcla entre “Gran Poder” y “Amanecer en Puerta Oscura”? No lo definiría exactamente así, pero es verdad que en vez del cuarto disco, parecería un segundo que hiciera de puente entre “Gran Poder” y “Amanecer”. Aun así, no creo que hubiéramos sido capaces de hacer un disco como “Baal” sin antes hacer “Sentencia”, porque sentíamos la necesidad de probar muchas cosas que se han concretado ahora de forma más sutil.
El final de “Gran Poder” sirvió de enlace para la canción principal de “Sentencia”, y ahora habéis elegido “YHVH”, de vuestro 7”, como nexo de unión para “Alto Padre” de “Baal”. ¿Hay alguna relación entre ambos lanzamientos o simplemente es una reegrabación? Un poco de las dos cosas. Lo usamos como cara B y después pensamos que nos gustaría rehacerla un poco y grabarla más en condiciones. Ya de paso le cambiamos el título… Pero sí, también sirve como una especie de enlace en el continuo de nuestra discografía, como ya hemos hecho en otras ocasiones.
Entre todos los temas del álbum, llama la atención “Hani Ba’al”, al salirse de la línea del grupo y crear un tema mucho más accesible y sencillo que se asemeja al paso de elefantes cartagineses. ¿Por qué un tema tan heavy y épico para esta relación entre Aníbal, el dios cartaginés Baal/Meltkart y el concepto de este trabajo? El tema de Aníbal nos servía para atar varios cabos conceptuales del disco. La presencia del dios púnico Baal, la herencia de la cultura fenicia en Andalucía y por otro lado el tema de la paternidad, que sobrevuela nuestro imaginario desde el segundo disco. En la letra es el padre, Amilcar, que habla a su hijo el día que aún siendo niño le hace jurar odio eterno a Roma. Pero hay mucho más si se sabe leer entre líneas… ¡No puedo destaparlo todo!
La última canción del disco, “Ábrase la Tierra,” deja el camino abierto a cierta experimentación con guitarras más cercanas al noise y un wah wah para el bajo. ¿Hacia dónde van los nuevos temas de Orthodox? Hombre, pensar que el último tema del disco es la clave para el siguiente es como pensar que “el negro” de Metallica iba a ir en la línea de “Dyers Eve”; no tiene sentido. El pasaje ruidista que cierra el disco tiene conexión con cosas que ya hicimos en “Gran Poder” e incluso en “Sentencia” con instrumentos acústicos. Siempre vamos a hacer ese tipo de cosas porque lo disfrutamos bastante, puede que venga de nuestra afición a las locuras japonesas de gente como Mainliner o Keiji Haino.
Vuestra colaboración con el bailaor Israel Galván es constante y habréis conocido a muchas personas relacionadas con ese mundo , ¿os habéis planteado un disco con elementos del flamenco? Llevamos mucho tiempo dándole vueltas y algunos de ellos ya se han ofrecido. Nos gustaría ponernos manos a la obra… Pero eso requiere un gasto y un tiempo de producción que nadie parece dispuesto a asumir. Como el primer día que empezamos; estamos solos.
Algo que siempre me ha llamado la atención ha sido la forma de cantar. En ciertos momentos se asemeja a una saeta que viene del mismo averno y a Al Cisneros en Sleep y OM. ¿Qué relación hay? Sleep, Om y High On Fire han sido una gran influencia para Orthodox en general. La influencia de Al Cisneros en mi forma de cantar es absoluta. Lo que hizo en “Jerusalem” fue clave para mí. También me impactó mucho lo que hizo Matt Pike en el primer disco de High On Fire. Luego vino Om… Eran buenos tiempos.
Muchos seguidores del metal criticaron “Sentencia”, y tras escuchar las nuevas canciones volvieron a confiar en vosotros. ¿Crees que el oyente está acostumbrado a la fórmula de un grupo y rechaza las propuestas arriesgadas? Parece que hay mucha gente que sí. Aunque también conozco a gente que dice que su favorito es “Sentencia”. De hecho fue cuando empezaron a hacernos caso en revistas como The Wire. Nunca sabe uno por donde va a salir el personal, y pararse a pensarlo es una pérdida de tiempo.
Aún hoy se escuchan algunas comparaciones con Sunn O))) por haber llevado túnicas de penitentes. Volviendo la vista atrás, ¿creéis que haber llevado esa vestimenta ha sido más perjudicial que beneficioso? Creo que ayudó a hacer un poco más de ruido y llamar la atención. Pero eso fue sólo en el primer disco. Y ya llevamos cuatro. Por otro lado cualquiera con dos orejas y un poco de cerebro puede ver las diferencias con Sunn O))). No creo que nos haya perjudicado en absoluto.
Con cuatro LPs, un split y un EP, os habéis hecho un merecido nombre a nivel nacional e internacional. ¿No es hora de una gira europea que os afiance en el panorama musical? Hemos estado en varios festivales internacionales pero Ricardo y yo somos padres, y si vamos a desaparecer de casa durante un mes tiene que ser para volver con un sueldo digno. No podemos permitirnos pasar un mes en una furgoneta tocando en sitios de mierda por cuatro perras. Porque es eso lo que nos encontraríamos, ya sabemos lo que hay por ahí… Con veinte años habría tenido su gracia, pero ya no. Tenemos cuatro discos; cuatro discos financiados por nosotros mismos, y ninguno se ha grabado, mezclado y masterizado en más de cinco días. Dudo que “Gran Poder” llegara a las cinco mil copias vendidas y de los siguientes no sé si alguno llegará a las dos mil. Ahora la gente, con la mariconada de internet se hace una idea muy equivocada de las cosas, empezando por los propios grupos. Es verdad que hemos recibido algunas buenas reseñas en sitios claves y hemos conseguido algunas cosas, pero no generamos dinero, no tenemos manager, no hay nadie que produzca nuestros discos… Pero eso está bien porque creativamente seguimos siendo totalmente libres. Así que para andar por ahí malgastando esfuerzos preferirmos quedarnos en casa planeando la siguiente locura.
“Baal” está editado por Alone Records.






