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JUSTIN TIMBERLAKE

Justin Timberlake

THE 20/20 EXPERIENCE

Texto_ Pablo Vinuesa

El lanzamiento del nuevo disco de Justin Timberlake, tercero de su carrera como artista en solitario, ha venido precedido por una expectación desorbitada desde que se filtrara el vídeo de su posible comeback [ver video]. Un vídeo, reconozcámoslo, que nos puso a todos palotísimos, entendiendo con ese “todos” a la gente que es capaz de escuchar música sin prejuicios, sea esta tan extrema y devastadora como la de Swans o Scott Walker, o tan –aparentemente- inocua y mainstream como la del famoso rubito que nos ocupa. Este rugir de las masas tenía mucha razón de ser por dos razones: la primera, que han pasado ya siete años desde que Timberlake editara esa obra maestra (sí, han leído bien) de pop moderno llamada “FutureSex/LoveSounds” (Jive, 2006); la segunda, que Justin había aprovechado toda entrevista posible para reconocer que, dado su éxito como actor en Hollywood, no tenía la menor intención de retomar su oficio como vocalista. Afortunadamente para nosotros, el marido de Jessica Biel ha mentido como la perra que es y “The 20/20 Experience” ya lleva unos días entre nosotros, días que han servido para que corran ríos de tinta y caracteres con opiniones tibias, en contra y súper a favor.

Empezaré mi reseña de este disco con la que para mí ha sido la clave necesaria para poder comprender, primero, y disfrutar, luego, de él: “The 20/20 Experience” no es el disco que quería por parte de Justin, y tampoco es el disco que esperaba que editara Justin a estas alturas, pero ninguna de estas dos premisas lo convierte automáticamente en un mal disco. Para nada, de hecho. He tenido, pues, que vencer al desánimo que me produjo darme cuenta de que, no, no regresaba Timberlake a dar un puñetazo en la mesa y demostrar a geniales cachorrillos del ahora como Drake, The Weeknd o Jeremih que “esto” ya se lo inventaron hace años viejales como él, a pesar de que con ese temazo de avance que es “Suit & Tie” ya había dejado entrever que le estaba interesando más el R&B primigenio que lo que ahora englobamos bajo esa etiqueta. Habría sido fácil para Justin unirse al carro de las modas y enganchar a gente como araabMUZIK, A$AP Ty Beats, Balam Acab, Clams Casino, Hit-Boy o JgrammBeats, por ejemplo, y poner sus cojones y su falsete encima de la mesa, sacándose fotos con los Odd Future y un featuring de Kendrick Lamar… Y, no lo negaré, me hubiera gustado bastante que hubiera sido así, pero sus intenciones han sido las contrarias: contar con un equipo en el que confía al 100%, como el que forman Timbaland y J-Roc, para mirar hacia atrás en vez de hacia adelante, recuperando su amor por el soul y actualizando el legado de Marvin Gaye, Stevie Wonder, Barry White, Prince o su adoradísimo Michael Jackson.

Justin Timberlake

Pero que nadie se lleve a confusión: que no haya reinventado la música urban no significa que “The 20/20 Experience” no tenga valor, en ambos sentidos de la palabra. Si no, piensen ustedes que no muchas estrellas comerciales se atreverían a abrir su disco con una canción que dura ocho minutos; menos aun cuando la media de duración por tema alcanza los siete… Hablamos pues de una mega-estrella que, a pesar de su fama, se siente con tanta libertad artística como, pongamos, un Frank Ocean actual. Es, precisamente, en estas baladas interminables, como la citada apertura con “Pusher Love Girl”, esa “Don’t Hold The Wall” tan de Tim(berlake)&Tim(baland), la azucarada “Strawberry Bubblegum”, una “Tunnel Vision” que me recuerda mucho a “What Goes Around… Comes Around” o la un tanto onírica “Spaceship Coupe”, donde Justin maximiza sus recursos, dotando a los temas de varias partes, diferenciadas pero interconectadas, que funden pasajes abiertamente retro con otros que lo propulsan a ensoñaciones lúbricas, un poco galácticas y siempre lisérgicas, reforzando la idea de que este disco ha sido concebido como un muy triposo canto de amor a su señora. El single “Suit & Tie” y “That Girl” forman un dúo perfecto de soul pop directo y sedoso, y “Let The Groove Get In” nos sorprende mezclando, en unos minutos gloriosos, a Miami Sound Machine con las second line de Nueva Orleans, para finalizar con uno de los ya clásicos cambios de registro marca de la casa. Para mi gusto sólo sobra “Mirrors”, que a pesar de haber sido elegida como segundo single resulta un remedo pobre y hortera de la canción que lo dio a conocer como artista respetable en “Justified” (Jive, 2002), la fantástica “Cry Me a River”. Eso sí, la opción de cerrar el álbum con la delicada y hermosa “Blue Ocean Floor” hace que podamos olvidar rápidamente este ligero contrapié.

A pesar de que funciona más como todo que como colección de temazos, “The 20/20 Experience” también reporta buenos dividendos si consideramos sus canciones por separado. Quizás, eso sí, no seamos capaces de ver todavía la the big picture que nos tiene preparada Justin hasta el mes de noviembre, fecha en la que supuestamente veremos publicada una segunda parte discográfica de este proyecto, adelantada, no sabemos si en primicia o por despiste, por ?uestlove, batería de The Roots y compinche habitual de Timberlake en sus apariciones en el programa de Jimmy Fallon (fantásticos sus History of Rap, por cierto), y confirmada poco más tarde por el propio protagonista. De momento, y pasados el susto y el desconcierto iniciales, el disco ya ha pasado a convertirse en un nuevo clásico de Justin, afortunadamente para todos los fans.

Tenéis toda la info sobre Justin en [este enlace]