JONATHAN FRANZEN

JONATHAN-FRANZEN

LIBERTAD (SALAMANDRA, 2011)

Texto_ Pablo Vinuesa

La nueva novela de Jonathan Franzen, la primera en nueve años tras el terremoto que supuso “Las Correcciones” (Seix Barral, 2001) en la escena literaria mundial, se está convirtiendo en un fenómeno tal que la revista Time lo colocó hace unos meses en su portada, una deferencia que no había tenido para con un escritor en los últimos diez años.

Se habla de “Libertad”, ya, como de la Gran Novela Norteamericana del siglo XXI, y por mucho que pueda parecer exagerada tanta alabanza, la lectura de las 700 páginas de la obra no hace sino constatar la genialidad del de Chicago. Trabajo le ha debido de costar enfrentarse a esta tarea, eso sí, cuando entre su tercer libro y el cuarto ha transcurrido casi una década y tres ensayos, “Cómo Estar Solo” (2002), “Zona Templada” (2004) y “Zona Fría” (2006), que aunque calmaban el ansia no nos dejaban satisfechos. Bien es conocida por sus lectores la continua reflexión que Franzen hace tanto sobre su propio trabajo como sobre la propia esencia de la novela contemporánea, una obsesión que propició el enorme salto cualitativo que hubo entre sus dos primeras publicaciones, “Ciudad Veintisiete” (1988) y “Movimiento Fuerte” (1992), y la citada de “Las Correcciones”.

“Libertad”, como esta última, también usa a una familia norteamericana, en apariencia convencional y en el fondo todo lo contrario (¿o no son así todas, en realidad?), para hacer un profundo análisis sobre la vida personal del invididuo dentro de la vida política y social de su país, en concreto, y por extensión del resto del mundo. Nos sumerge el autor, cambiando de narrador y saltando hacia adelante y atrás en el tiempo, dando voz a bisabuelos y tataranietos, en el mundo interior de una serie de personajes en los que es inevitable verse reflejado de manera constante; tal es el grado de detenimiento y honestidad con el que Franzen disecciona las acciones de los miembros de la familia Berglund.

Dentro del inacabable ramillete de temas sobre los que “Libertad” nos hace cuestionarnos continuamente, destaca el más evidente y relacionado con el título de la novela: la trascendencia de nuestras elecciones, tanto las más inocentes del día a día como aquellas, puntuales y extraordinariamente complejas, que pueden hacer variar el rumbo entero de varias vidas. De camino, por supuesto, Franzen nos mueve a posicionarnos en entornos distintos, en campos de minas morales que tocan la ecología, la educación, la política de Estados Unidos durante la invasión de Irak y su posterior reconstrucción, la ornitología (una de sus pasiones personales) y hasta la música independiente, a través del sugerente personaje de Richard Katz.

“Libertad” habla sobre Bright Eyes y Wilco, sobre la reinita cerúlea y la minería a cielo abierto, sobre la lujuria y la cobardía, sobre la comprensión, la aceptación y el perdón. Y sobre mil cosas más. Es muy atrevido decir que Franzen ha escrito la Gran Novela Americana de este siglo, sí, pero si no es así tampoco se ha quedado muy lejos de haberlo conseguido.

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