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Hugh Holland

Hugh Holland

En el instante, el lugar y la actitud precisa. Skateboarding

Texto_ Serena Ávila

California, mediados de los años setenta, el skate y un fotógrafo de apenas treinta años que aprendía algo acerca de su pasión, la fotografía. El resto, esta exposición única que ya forma parte de la historia.

Antes de comenzar con la entrevista, Hugh se empeña en hacernos saber que hacia 1968, vivió un tiempo en España. Tenía 26 años y era su primer viaje fuera de América. Me dice que aprendió más en aquel año que en cualquier otro de su ya larga vida. Curiosa aportación que me crea una sonrisa. Me cuenta que vivía como un vagabundo y que aprendió el arte de sobrevivir en las calles de Barcelona y Madrid. Por aquel entonces tenía una cámara alemana, una Praktica. No hizo muchas fotos en aquel periodo, básicamente porque no tenía dinero para costear las películas, pero lo que hoy tiene claro es que allí –aquí-, comenzó su proceso de convertirse en todo un artista de la imagen.

A su regreso a California, se dedicó un tiempo a pintar interiores y objetos, construyó una habitación para el revelado y comenzó a fotografiar el movimiento ¡Todo lo que se movía! Enfatiza el señor Hugh quien a ese punto también él sonríe. Me dice que desde la primera vez que vio a aquellos patinadores sobre las calles, desfiladeros y alcantarillas cerca de los cañones de Hollywood, donde entonces trabajaba y vivía, se convirtió en un adicto a documentar aquellos extraordinarios escenarios que se abrían frente a sus ojos, siempre diferentes. Era el verano de 1975. Había cantidad de pandillas de adolescentes, salvajes descamisados de pelo largo y rizado inmanejable que hacían maravillosos movimientos de baile sobre el asfalto con la misma ligereza y rebeldía con la que se movía el viento. Nunca antes había ocurrido algo así. Desde el primer momento supo que aquel espectáculo tenía que ser inmortalizado.

Hugh no pensaba en la importancia de lo que estaba haciendo, en las consecuencias de todo aquello. Sólo sabía, dice, que tenía que fotografiarlo. Sobre todas las cosas, concluye, me estaba divirtiendo. Ellos estaban ahí, ¡y yo también!

Hugh Holland

En estas fotos, podemos encontrar el resultado visual de una década, los años setenta, California… ¿Qué nos puedes contar a propósito? ¿Cuál era el espíritu de aquellos años? Los setenta fueron una década muy especial para mí. No diría que fueron mejores que estos años porque es cierto que solemos mirar el pasado con lentes nostálgicas y quizá sea sólo eso lo que los convierte en especiales. La idealización del pasado.

No obstante, es indudable que los setenta sembraron el futuro del deporte skateboarding. Ese fenómeno sí fue real. Supe de manera inmediata que tenía que capturar aquellos momentos. No estaba interesado en el aspecto deportivo pero como artista me enamoré al instante del aspecto estético y visual y sentí la necesidad de fotografiarlo.

¿Cuáles  fueron los valores de los que participaste en aquellas calles dentro de ese pequeño-gran mundo? Respeto, sentimiento de libertad… Libertad, sí…Ese es el corazón de todo esto y siento un enorme respeto por ello. Aquellos jóvenes rompían moldes y distancias y encontraron nuevos caminos para responder a esa sensación de libertad. Era increíble y excitante el modo en el que lidiaban con aquella energía.

¿Eres consciente de que con aquellas fotografías que hiciste,  te convertiste en un narrador de excepción de aquellos tiempos? Soy consciente ahora, pero no entonces. Yo hacía lo que sabía tenía que hacer en ese momento, y además lo hacía divirtiéndome. Hoy, treinta y cinco años después, me doy cuenta de que en efecto me convertí en un narrador de excepción en aquella época. No lo pensé de este modo hasta que recientemente vi mi colección de miles de fotos como algo único. Sí, en este aspecto son únicas, distintas a lo que todos los demás habían hecho. Cada punto de vista es único, este también lo fue.

¿Aquellos chavales, skaters,  patinaban para ti y tu cámara? ¿Sabían que tu presencia inmortalizaba sus retos y de algún modo contribuías a fomentar su capacidad de superación? Definitivamente, sí; eso seguro. Muchas veces.

Hugh Holland

En aquel tiempo no había muchas cámaras por ahí. Los chicos estaban siempre probando cosas nuevas, improvisando, y era estupendo para ellos la posibilidad de inmortalizar esos movimientos cada vez que ellos saltaban más alto, más elegantemente y de manera más especial. La mayor parte de ellos querían que estuviera allí capturando esos momentos, había siempre alguien pendiente de una prueba fotográfica de su nuevo reto. No obstante, el modo en el que a mí me gusta trabajar es siendo casi invisible, me gusta el papel de observador, de fotógrafo de calle. Pero en este caso, fue imposible. Ellos querían inmortalizar su hazaña, así que me rendí a sus deseos y me esforcé en fotografiar sus conquistas.

Alguna de las fotos de esta exposición, me conectan al ballet clásico, y reconozco que me encanta esa conexión. Es extraordinario el movimiento de sus cuerpos que fuiste capaz de mostrarnos y de manera muy especial la elegancia de tu mirada para mostrar el encuadre. Hay cierta retroalimentación artística entre ellos y tú. Me encanta esta comparación con el ballet. En cierto modo eso es lo que hacían, bailaban sobre el asfalto. Durante esos años, aprendí a encontrar el momento y a capturar el instante y todo ello llevó muchos errores pero sobretodo muchos momentos mágicos.

¿Por qué fotografías en color y no blanco y negro? Antes de este encuentro con los patinadores, hice muchas fotos en blanco y negro. De hecho, las primeras fotos las tiré en blanco y negro; pero cuando cambié a color, las imágenes parecían moverse. Supongo que era también porque había todo un mundo de color ahí fuera. Tengo fotos en blanco y negro pero cuando montamos la exposición e hicimos recientemente el libro, el color arrasaba la imagen hasta transmitir el ritmo de los saltos y los giros. Era infinitamente más apropiado para todo aquello.

En tu opinión, ¿cuál es el propósito final del arte? Comunicar con pasión. Crear un canal de pasión entre el artista y el espectador.

¿Qué importancia tiene el skate en tu vida para haber dedicado tanto tiempo a este campo? Digamos que eso lo supe después. El skate no tenía toda esa importancia en mi vida. Lo encontré frente a mí y rápidamente captó el interés de mi arte y mi mente en aquellos años. Sin pensar más allá, me dedique con intensidad a fotografiarlo. El skate forma una pequeña parte de mi trabajo pero sí, fue intenso y hacía calor, mucho calor…

Todas las fotografías ©Hugh Holland www.hughholland.com por cortesía de la galería M+B (LA) www.mbart.com

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