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Enlightened

Enligthened

Serie de TV. HBO. 2011

Texto_ Álvaro Llamas

Amy Jellicoe no es ni joven ni vieja. Ni guapa ni fea. Ni rica ni pobre. Se encuentra en ese limbo vital en que todo puede torcerse y llevarnos de bruces al infierno. Y ahí, en pleno infierno, es donde la vemos en los primeros minutos de la serie: totalmente desquiciada – rímel corrido – soltando gritos a diestro y siniestro en plena oficina. ¿La gota que ha colmado el vaso? La noticia de que su jefe, con el que estaba liada, la ha despedido de la sección de Salud y Belleza de la gran corporación donde trabaja…  Amy ha estallado. Amy la ha montado en el trabajo. Amy se ha autodestruido. ¿Y con este punto de partida, qué? Enseguida descubriremos que Amy se ha marchado a un centro de tratamiento contra la ira en Hawái y que, tras tres meses de meditación, ha vuelto iluminada, con las tablas de la ley newage bajo el brazo y convencida de que el cambio es posible. Capítulo tras capítulo, vemos a Amy empeñada en coser las piezas de su deshilvanada existencia: su trabajo (ahora la han mandado literalmente al sótano, a Procesamiento de datos, con los freaks de la empresa), su madre (con la que se queda a vivir hasta que ahorre algo de dinero y con la que mantiene una malquistada relación) y su ex marido (un buen tipo al que los sinsabores de la vida están llevando a una politoxicomanía galopante). Sin embargo, ni la buena disposición de Amy ni sus libros de autoayuda la librarán del conflicto permanente: con los personajes antes mencionados, con sus nuevos compañeros de trabajo (gente en su mayoría mezquina y alienada), con los antiguos (su antigua secretaria y “amiga” le ha hecho un evaharrington y, en su ausencia, ha ocupado su antiguo puesto y su antiguo despacho), con sus nuevas amistades del curso de meditación, con su vecino de oficina…

A Amy la interpreta, en un amplísimo registro de matices, una grandiosa Laura Dern (muy implicada en la serie, como productora y guionista, además de como actriz omnipresente). Con su personaje pasas mucha vergüenza ajena (es el lado cómico de la serie) al tiempo que sientes hacia él una enorme empatía (en las partes más dramáticas). ¿Es Amy una iluminada o una lunática? A pesar de ciertos aspectos grotescos y de la fina ironía que desprende el retrato de esa loser new age que es Amy, Enlightened es una serie realista, sobre gente normal (y por normal entiendo que no son zombis, ni vampiros, ni niñatos pijos del Upper East Side, ni amas de casa con víctimas enterradas en el jardín, ni adictas compulsivas al shopping de lujo). De ahí que resulte fácil para el espectador establecer identificaciones no siempre cómodas. La dirección es más que correcta y la producción cuidadísima, en un estilo muy HBO, muy marca de la casa. En esta primera temporada hay algunos capítulos (pienso en el 4 y el 9) que hacen de la serie un producto sobresaliente, detrás del que parecería estar la mano de una Alice Munro o una Lorrie Moore. Está claro que Enlightened es un plato de buen gusto y que no todos los paladares sabrán apreciarla en su grandeza. Resulta milagroso que HBO la haya renovado para una segunda temporada, aunque era difícil no hacerlo tras las buenas críticas que ha cosechado en EE.UU. y su par de nominaciones a los Globos de Oro. Esperemos que la próxima temporada no nos decepcione. Decía Edmund White en una de sus novelas que “hay algo tan insípido en la vida que experimentarla requiere heroísmo o estupidez, probablemente ambas cosas”. Amy nos regala de lo uno y de lo otro, dibujándonos una sonrisa no exenta de cierta amargura. Porque Amy somos todos.

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