EL MOVIMIENTO…

"Cheryl Dunn, DGV"

SE HIZO TRENDY

La bicicleta se ha convertido, de motu propio y quizá empujada por este sentimiento de ‘hayquecambiarlosantiguosconceptos liberalesquenoshanllevadoaesto’, en un objeto no ya de culto, pero sí de amor, de cariño, una herramienta querida, necesaria, personal y presente, muy presente. Será por eso que la editorial Die Gestalten –pendiente siempre de lo que se cuece ahí fuera- ha lanzado “Velo. Bicycle Culture and Design”, un auténtico homenaje y especie de estudio socio-antropológico sobre este medio de transporte que tan buenos momentos nos ha dado. Y es que, que levante la mano aquel que no haya sentido que iba a comerse el mundo embriagado por esa sensación de libertad que sólo se siente sobre un humilde sillín, un cuadro y dos ruedas de caucho. Con un importante efecto en muchas ciudades, no sólo estético sino también de usos sociales, la bici es hoy nuestra invitada de hono

Texto_ Maru Sánchez

No es que nos lo digan los bancos o las bolsas, tampoco el súper hermano publicitario, ni siquiera es nuestra capacidad humana de hacer el bien y comportarnos como si nada hubiera pasado. Es que como seres de tal naturaleza no podemos evitar la tentación una y otra vez de fijar nuestra mirada en algo, elevarlo a los altares, abusar de él por un tiempo, maltratarlo y alabarlo a partes iguales para, en última instancia, desecharlo y olvidarlo. ¿Y después qué? Vuelta a empezar. El usar y tirar, el ‘fast food’ del consumo moderno, nunca había tenido tanto sentido como en el mundo de la(s) moda(s). Sin embargo, hay dentro de este universo de seres inanimados que nos rodea ciertos privilegios, fueros que han pervivido por años, llegando incluso a alcanzar el terrible apodo de ‘amigo del hombre’.

Es en este espacio de cosas donde por mucho que renueven su diseño, fisonomía o apariencia, ciertos objetos seguirán siéndonos necesarios, simpáticos, agradables, nuestros al fin y al cabo, precisamente porque siempre han estado ahí. Y es que de cambiar, quizá lo único que varíe sean los ojos con los que los miramos o la importancia que, a veces, repentinamente, les otorgamos. Cual especie animal evolucionada, el velocípedo moderno ha pasado de objeto de entretenimiento para las clases privilegiadas a ‘juguete’ necesario de los trabajadores obreros, para volver a convertirse en los últimos años en un artículo de lujo y personalidad, aunque al otro lado del globo siga siendo lo que siempre fue: un medio de transporte económico, práctico y ecológico.

LAS MIL VIDAS DE UNA BICI

Aparte de ser un compendio de lo más peculiar en torno al mundo de la bicicleta, hay algo que queda bastante claro al adentrarse en las páginas de “Velo. Bicycle Culture and Design“, y es que este medio de transporte está hoy en día más vivo que nunca. Entendamos por vivo no sólo por los índices de uso, sino por la presencia de una industria fabricante, la consolidación de un público que crece por momentos y, como evolución lógica, la participación cada vez más apabullante de agencias y diseñadores que aplican sus criterios estéticos a la aerodinámica.

Es un mundillo curioso en el que, aunque no es lo mismo tener una bici vintage de inspiración British años 50 que una California Beach Cruiser, lo que sí es cierto es que este boom está contribuyendo a rediseñar a través del transporte y el deporte el paisaje urbano de muchas ciudades. En este sentido, y como paradigma de esta tendencia, Holanda con sus canales y sus miles de bicicletas siempre se ha tomado como modelo de lo ‘que podría ser una sociedad más sostenible’. En esta línea, y aunque con años de retraso, hay cada vez más ciudades que apuestan por incluir un completo trazado de carriles bicis en sus planes urbanísticos, así como la consideración de este nuevo conductor en sus normativas cívicas y sociales. Se trata de una transición difícil, y es que la supremacía del coche durante tantos años relevó el uso de la bicicleta a un plano prácticamente anecdótico a medio camino entre lo deportivo y el romanticismo. Sin embargo, eso pasó a la historia. La bici ha vuelto a adquirir por su status de novedad recuperada el pedigrí de objeto personal con personalidad. No es sólo el medio en el que te mueves por la ciudad –una función importante, qué duda cabe-  es también algo con lo que cualquiera te puede identificar, es el niño mimado en el que te gastas tus ahorros. Es, en definitiva, un nuevo objeto de deseo y, como tal, despierta cada vez más interés dentro del mundo del arte y el diseño.

DE IDEALISTAS, UTÓPICOS Y OTROS

Especialmente interesante para apasionados de la bicicleta, navegar entre las páginas de este libro de Die Gestalten es algo parecido a echar una ojeada al libro Guinness de los Récords pero en versión bicicle. Y es que para su elaboración, los responsables no sólo le han tomado el pulso y la velocidad a ciudades como Nueva York, Copenhague o Shangai, sino que, parece, han conseguido dar con los tipos más flipados del mundo de las dos ruedas en una curiosa vuelta a lo largo y ancho del planeta. Por poner sólo un ejemplo, la compañía Bamboo Bike Studio, afincada en New Jersey, nos presenta sus modelos de bicicletas hechos enteramente de bambú. Y no es tontería, la empresa está llevando a cabo algunos proyectos en países en vías de desarrollo para establecer auténticas fábricas y enseñar a la gente a construirse su propia bicicleta de esta material y con el mínimo coste.

Otros, por su parte, tratan de continuar las fábulas entre lo humano y lo divino a través de imposibles combinaciones técnicas, ya sea incorporando a una bicicleta la parte delantera de un carrito de la compra o multiplicando por tres la longitud de un tándem normal. Revisiones oníricas y artísticas de este objeto que bien podrían ser el atrezzo de cualquier film de Tim Burton. Pero la cosa no acaba aquí: puestos a diseñar tenemos una caravana móvil, bicis-amplificadoras e incluso biciclos que parecen ideados bajo la imagen del futuro pero desde los atriles del siglo XIX. Un catálogo abrumador en que destacan las low-rider del artista puertorriqueño Dzine. Pop art, psicodelia e incluso barroco y romanticismo tiñen la piel de estas clásicas piezas en una versión nada convencional.

Así, y unidos por una misma pasión, los amantes de este medio han hecho que este haya traspasado la frontera del objeto insulso e inamovible para equipararse a grandes nombres dentro del mundo de las aficiones de la era consumista como el skateboard, las motos o el surf. Además, y puede que sea el factor clave, ¡para su uso y disfrute sólo es estrictamente necesaria una superficie sobre la que rodar!

"Marco Zamora, DGV"

Imágenes de “Velo. Bicycle Culture and Design” (DGV), más info en www.gestalten.com

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