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Bobby Logan

Miguel Angel Oeste

Aquellos días de poniente con olas buenas en los que nos sentíamos inmortales, cuando creíamos que todo era posible, cuando creíamos que todo seguiría como estaba, inmutable, eterno, siendo para siempre jamás: dioses.
Miguel Ángel Oeste

Texto_ Serena Ávila

Miguel Ángel Oeste sigue esperando la ola interminable en un lugar escondido. Le gustaría ser un escritor invisible que solo saliera a coger esa ola que sabe que jamás llegará, como le ocurre a los personajes de su novela. Confunde ficción y realidad y prefiere habitar la ficción porque la considera más respirable. Cree que las cosas no suceden si no se cuentan. Le gustaría tener tiempo para escribir, porque lo considera un momento mágico, igual que la maravilla de una puesta de sol. De eso y de otras muchas otras cosas habla en su ópera prima, ‘Bobby Logan’. Su siguiente novela aborda la figura del músico inglés Nick Drake.

El grupo de amigos que presentas en tu novela aparece como una generación que se ausenta de las responsabilidades y el compromiso que conlleva la madurez, da la impresión de que lo que nos cuentas es algo así como decir que madurar es dejar de creer en los sueños de uno. ¿Qué me puedes comentar al respecto?
A medida que uno crece va dejando muchas cosas por el camino y, una de esas cosas, a veces, son los sueños. No porque los personajes de la novela no luchen por ellos, más bien porque no saben hecerlo y por las propias circunstancias adversas en las que viven. Entonces aparecen las frustraciones de la madurez.

En tu obra, aparece en más de una ocasión la idea de “La ola interminable” pero tengo la impresión que según va avanzando la novela, lo que en un principio no es más que una sensación de gozo dentro del mundo del surf, va tomando una dimensión más profunda, de huida, de negación de la realidad ¿Cuál es la metáfora que esconde la idea de algo así?
Uno siempre intenta valerse de elementos o imágenes que le sirvan para proyectar el clima o la sensación que desea transmitir. Y podemos decir que a través del surf voy filtrando las metáforas de los chicos de la playa, que intentan escapar de un día a día bastante monótono, aburrido y gris. Ellos se pasan el día en la playa sin hacer nada, generalmente huyendo de hogares desestructurados en los que hay muchos problemas. El mar sin olas sería como una especie de premonición del destino que les espera en el sentido de que ellos se aferran a un imposible. En Málaga, la práctica del surf solamente puede ser esporádica y ellos se pasan la mayor parte del día desilusionados: se levantan cada mañana esperando que llegue una gran ola que nunca llegará. Luego hablan todo el rato de esa especie de spot soñado que es Pelotas Tristes al que algún día quieren escapar, y también aparece la discoteca Bobby Logan como una especie de paraíso en el que, al menos durante horas, pueden emborracharse y evadirse de la realidad. Es como si todo el tiempo estuviesen tratando de encontrar algo que les ayude a desconectar del crudo día a día. Pero ese algo a lo que se aferran siempre es etéreo, un poco onírico e irreal.

Para mí, uno de los aspectos más bellos de esta obra, es la capacidad que has tenido para crear situaciones íntimas y familiares durísimas en ambientes supuestamente idílicos, juventud, mar, surf, noche, sexo…hasta llegar a un punto en el que todo ese mundo supuestamente idílico queda totalmente minimizado por la realidad vital de los personales ¿Por qué ese desequilibrio entre ambos?
Porque creo que es más potente y hondo. Jugar con ideas e imágenes bellas para reflejar un fondo áspero, nada idílico ni condescendiente. En este sentido, tenía muy claro que no quería hacer unos ‘Aquellos maravillosos años’. Todo lo contrario. Por eso los contrates que afirmas.

La idea del tiempo en tu novela está presente del principio al fin en múltiples descripciones y afirmaciones, “una ola sin principio ni final”, “la ola eterna”, etc. ¿Esta idea del tiempo tiene que ver con mantener y soñar los instantes en los que uno se siente feliz, como por ejemplo, surfear en Pelotas triste, o es más bien un rechazo a la idiosincrasia de la vida misma? “No me despido, la vida ya es suficiente despedida” Dice el chico que cuidaba cómics.
Es que cuando me preguntan por el tema de la novela yo siempre digo que es el tiempo, la memoria y la forma, cuestiones que no se piensan ni pesan en la juventud. De ahí las referencias.

Los personajes femeninos de tu novela presentan realidades de una extrema crudeza, tanto las madres como las chicas con las que los personajes masculinos interaccionan nos exponen como lectores a una realidad durísima de la mujer, ¿Por qué has elegido esas mujeres con ese bagaje emocional tan extremo?
Sí, es verdad, y no creas que no tuve dudas. Pero curiosamete la persona más positiva y la que salva al narrador es una mujer, la chica de la librería. Todos los personajes están llevados al extremo, tal vez los femeninos más, pero se trataba de eso, de estrujarlos como si fueran una tela mojada que pones a secar.

Bobby Logan es un bello y descarnado retrato del final de la inocencia y la juventud. Miguel Ángel Oeste, su autor, uno de los nuestros. Sean valientes, léanla, y surfeen en su propia memoria.

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