ATLAS SOUND
PARALLAX (4AD)
Texto_ Aurelio Medina
La maquinaria creativa de Bradford Cox no para, parece no tener fin. “Parallax”, el tercer largo de su proyecto individual Atlas Sound, mantiene las características que definen el concepto: canciones frágiles, creadas en la soledad de una habitación, llenas de matices sonoros que esconden testimonios y confesiones personales del líder de Deerhunter. Al igual que ocurre con los últimos discos de su banda, las nuevas grabaciones empiezan a ser más accesibles que las primeras, las melodías están más definidas y los estribillos son altamente reconocibles. Aun así, sigue manteniendo esa facilidad para darle a todos los temas un tono ensoñador, mágico, atmósferas íntimas con brillos constantes. Más orgánico que el anterior “Logos” (Kranky, 2009), aunque sin hits tan contundentes, en “Parallax” se adivina una marcada intención por hacer su voz más reconocible, un mayor cuidado en la interpretación (esa portada a lo crooner ya era todo un presagio) y un resultado final aun más frágil si cabe: sólo “The Shakes” y “Mona Lisa”, canciones en clave de pop alegre y luminoso, parecen desmarcarse y adquirir un sonido más de banda (sí, recuerdan a Deerhunter, a quién si no). En el resto, vuelve a brillar el esmerado juego de capas y de voces (enorme la superposición de sonidos mínimos al final de “Modern Aquatic Nightsongs”), miniaturas en las que escucha tras escucha descubres matices nuevos, y la quebrada declaración de dolor que sigue creciendo en sus últimos trabajos: aquí sobresale “My Angel Is Broken”, donde tras ese poso de rock sesentero se esconde un llanto en voz alta (“everywhere I look, my angel is broken”). “Parallax” es un remanso de tranquilidad y una nueva alegría para nuestros oídos. Por mucho que este famélico chico siga grabando, grabando y grabando, la fórmula que tiene escondida en la habitación de su casa no se agota.














